martes, 24 de abril de 2012

Capítulo 1

POV Claire


Faltaba una semana para que terminaran las vacaciones, y nosotros habíamos vuelto hace dos de Inglaterra y de aquellas vacaciones en familia y cuando digo familia me refiero a toda mi familia, primos, tíos, tías y hasta tatarabuelos. Todos nos habíamos reunido en la mansión heredada del esposo de mi tía Juliette, madre de Ailyne, la única prima con la que puedo llevarme bien, ambas somos consideradas un tanto extrañas dentro de la familia, nos llevamos demasiado bien y bueno, ambas comemos libro tras libro, cosa que tal vez sea la razón de nuestros apodos.
Pero lo que me diferencia de ella es que yo soy la chica amante de lo extremo y de los retos difíciles, ella es más como el cerebro y la inteligencia. Mi astucia y ego combinada con sus habilidades crea en nosotras una bomba de tiempo completamente peligrosa. Ambas disfrutamos de aquella semana en su mansión, además de que conocimos a un par de chicos, uno rubio de ojos cafés claro y cabello tan llamativo como su cuerpo musculoso y en forma. Y a otro de cabello castaño medio oscuro, de ojos verdes y sonrisa cautivadora, ambos eran jugadores de fútbol americano en el campamento de verano para chicos que se llevaba a cabo a unos cuantos kilómetros de la mansión Slayder. Se habían perdido ya que era el primer año que asistían al campamento. Nosotras los llevamos en coche y de ahí parecía que las visitas se habían vuelto una forma de agradecimiento puesto que los veíamos diario. Bueno, la cosa estaba en que aquella conexión se hizo presente y el amor a primera vista se adueñó de nosotros cuatro, cada quien con su respectiva pareja obviamente. Aaron conmigo y Alexander con Ayline. 
La despedida llegó y tuve que regresar con mis padres a Nueva York, en donde mi mejor amigo me esperaba, un amigo desde la infancia. Tuve que dejar de lado lo sucedido y seguir con mi vida, digo.. sólo se trataba de un amor de verano ¿No?.
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Me levanté de la cama y me duché, me arregle y perfume como cada día lo había hecho. Desayune lo que me había preparado la cocinera y tome mis cosas, miré mi celular de nuevo y ahí estaba, ese mensaje que estaba esperando: "Estoy fuera, esperándote, no tardes mucho". Una sonrisa apareció en mi rostro y lo guardé en mi bolsillo izquierdo delantero, Joseph ya había llegado por mí y parecía que el antiguo mal entendido entre los dos había pasado de ser, incómodo a un simple olvido. Visualicé el Jeep a lo lejos y caminé velozmente hasta ahí, Joseph con esos ojos que me encantan me dio la bienvenida de vuelta a casa y cerró el saludo con un beso en la mejilla.
-¿Cómo te fue en tu viaje?-pregunto curioso mientras arrancaba el Jeep.
-Bastante bien diría yo-mencioné recordado a Aaron.-¿Y tu verano que tal estuvo?-susurré tratando de olvidarme de él.
-Estuvo interesante-comentó mirándome un tanto confundido.
-Que bien, lo malo es que hemos de regresar a clases hoy-comento y me llevo ambas manos a los ojos tratando de expresar tristeza y aburrimiento.
-Tranquila, es nuestro último año en la preparatoria, todo sera ahora más rápido y tendrás ganas de que dure más, sé lo que digo-comentó riéndose esperando que yo lo hiciera también, y por suerte así fue.
Todo el camino a la escuela fue bastante tranquilo, relajado y divertido, como siempre sucedía antes de que... bueno antes de aquel lío. Cuando ambos bajamos del Jeep, le abracé fuertemente, su aroma era cual de loción, pero una loción que me encantaba y que yo le había regalado, besé su mejilla y salí corriendo a mi salón de clases. Saludé a una que otra persona conocida y me senté a tomar mis respectivos apuntes.
Pasaron las seis horas y salí disparada al Jeep de Joseph, me recargué en el capote y lo esperé durante unos minutos hasta que lo visualicé. Salía tomado de la mano de una chica rubia, jamás la había visto por aquí así que en cuanto dirigieron su mirada hacia mí me giré, pero era más que obvio que los miraba a ellos dos hace unos instantes. Joseph estaba nervioso, las comisuras de sus labios temblaban, pero la chica estaba sonriente y feliz. Los mire a ambos esperando recibir alguna respuesta.
-Tu debes ser Claire ¿No?-dijo la chica con su tono de voz un tanto chillona, bueno así me pareció a mi, a lo cual yo asentí y ella extendió su mano derecha como reflejo-Me llamo Rebeca-dijo sonriente.
Estreché su mano y sonreí-Mucho gusto Rebeca-dije y la solté -Creo que se hace tarde tenemos que irnos ya Joseph-dije bajando del capote y mirándolos.
-Tienes razón, será mejor que me vaya con mi padre antes de que comience a llamar como loco a mi celular-su voz era demasiado para mi, se acercó a Joseph y besó sus labios tratando de evidenciar que ahora ella era su dueña, giré mi vista a otra parte, esperando poder olvidar aquella escena.-Bueno, nos vemos Claire, fue un gusto conocerte.
-Lo mismo digo-dije y dibuje una sonrisa forzada en mi rostro.
Cuando la chica se alejó lo suficiente, Joseph me miró y le hice la seña de que tenía que quitarle el seguro al Jeep para que me pudiera subir. Lo hizo y subí, cerrando la puerta y esperando a que el hiciera lo mismo. Parece que inhaló profundamente y subió, arrancó el Jeep y a mitad de camino de vuelta, fue cuando pudo salir algo de sus labios.
-¿Porqué no dices nada?-error y punto menos para él, él debió de habérmelo dicho antes. Me quedé callada y dirigí mi mirada a la ventana, todo el camino de regreso fue en silencio y con una tensión horrible, que irónico.
Llegamos a mi casa y me bajé tomando mis cosas y cerrando la puerta detrás de mi.
-Claire, espera-gritó Joseph, hice caso omiso y seguí mi camino.
Para cuando abrí la puerta mis padres estaban en la sala platicando seriamente, me miraron y sonrieron al mismo tiempo-¿Que tal te fue en la escuela cariño?-pregunto mi madre.
-Bien mamá-contesté y comencé a subir las escaleras. Tenía que acomodar mis ideas.
-Eh cariño, en cuanto termines tus deberes necesito que bajes, tenemos que hablar contigo-comentó mi padre.
-Si claro, bajo en una hora-entre a mi cuarto y cerré la puerta. 
Varias lagrimas comenzaron a bajar por mis mejillas, no podía creer que no me dijera nada, y que todavía tuviera el descaro de siquiera presentarnos, me recosté en la cama y después de unos minutos, terminé mi tarea aunque no estaba muy segura si había hecho lo correcto. Guardé mis cuadernos en mi mochila, me arreglé los ojos, retirando el maquillaje corrido y pintándome de nuevo. Bajé las escaleras y fui directo a la cocina, mi madre preparaba la cena esta vez.
-Siéntate hija-dijo mi padre, moviendo la silla que estaba a su lado. Caminé hasta ahí y me senté-Clarie, me han, ehm ascendido en el trabajo-dijo sonriente.
-Que genial papá-sonreí y lo abracé
-Si, lo sé aunque hay algo más-comento un tanto preocupado.
-¿Qué?¿Qué sucede?-pregunte nerviosa.
-Lo que sucede es que, el nuevo puesto de tu padre está en Inglaterra y tendremos que mudarnos-intervino mi madre y fue ahí, donde todo mi mundo se vino abajo.



Prólogo

Aun recuerdo sus palabras como si las acabara de pronunciar...
-Van a enfrentar muchos peligros...de lugares conocidos y desconocidos...nunca podemos estar seguros de lo que pasara...tengan cuidado... que solo se tienen a ustedes...-esas palabras me dejaron aturdida y al parecer no solo a mi, mire a mi prima la cual seguia mirando hacia el vacío-no confien de mas en alguien, solo ustedes-poderosas pero aun no podemos confiar en nadie, perfecto, declaro que odio las profecias mas a las que tienen años o siglos de existencia.
Si, el poder no siempre representa que eres invencible, para nuestra desgracia esto estaba comenzando nadie creyo que pasaran tantas cosas: amor...dolor...traición, entre otros sentimientos pero, ¿Que seria de nuestro mundo sin ninguno de esos sentimientos?.
Esto no se trata solo de ver quien es mas fuerte, sino de quien es mas capaz de soportar. Aún no quiero aceptar el hecho de que no podemos continuar con nuestras antiguas vidas, pero esto es necesario, o al menos eso dicen los demás. Pensar que esto acabara pronto es solo una mentira "larga vida a la familia" mi familia... nuestra familia, esto no se acaba hasta nuestra ultima oportunidad, tenemos que hacer todo lo posible por protegernos y al resto de la familia, nosotras somos la última esperanza.
Y pensar que todo esto comenzó con un simple y estúpido libro, además de que... nuestros padres jamás nos dijeron que eramos mucho más que un simple par de humanas, por algo Claire regresó de nueva York, por algo ella no es bien recibida en las iglesias, por algo sus padres no son católicos. Somos un ángel y un demonio.
Miré a mi prima y tomé su mano-No importa cuanto y cómo debamos de conseguir lo que necesitamos, siempre estaré a tu lado y te protegeré al igual que espero que tu me protejas a mi-ella simplemente asintió y trató de dibujar una sonrisa en su rostro. Ambas estábamos nerviosas y asustadas.